Creando el mejor living

Emprender una mudanza no es algo sencillo. Es un proceso arduo, cansador, que lleva mucho trabajo y mucho esfuerzo, tanto a nivel físico como mental. Pero en realidad, pese a todo el cansancio que esto pueda llegar a provocar, no hay nadie que no desee en el fondo hacer de ese lugar en el que vive un verdadero hogar, un sitio en el que sentirse cómodo y, especialmente, poder hacer de esa nueva casa una casa propia, un sitio que hable de su personalidad, de sus gustos, de sus preferencias, de su esencia y su humor.

Por esto, esta vez vamos a hablar acerca de las mejores maneras y los mejores tips para hacer un living. Pero no cualquier living. Vamos a ver las mejores formas y consejos de hacer con el living de la nueva casa el mejor sitio para el descanso, para el entretenimiento, para uno mismo.

¿Por qué el living?

Vamos primero a hablar acerca del living. Tranquilamente podríamos decir que se trata de un ambiente tan interesante como cualquier otro de la casa. Pero si hay algo que toda persona que se está mudando sabe es que cada ambiente sirve para algo, cada ambiente va a ser más dedicado a algo.

El living, en general, es la carta de presentación de la casa. No importa si está apenas se abre la puerta o no, pero sí es el sitio en el que invitamos a las visitas a sentarse, a ponerse cómodas, a compartir con nosotros. Es en este sentido que se trata básicamente de la bienvenida que les damos a los demás. El living es ese espacio predilecto para compartir con los otros. Es donde uno puede sentarse durante horas a compartir mates y charlas, películas o música.

Pero por otro lado, el living es también un espacio de descanso por excelencia cuando se desea estar en soledad. Y allí es donde se tiende a confundir con el dormitorio. Pero podemos decir que no es lo mismo. Hay distintas formas de descanso. El descanso que entendemos por ir a dormir para el siguiente día y el descanso en el que realmente podemos sentarnos a relajarnos haciendo lo que queramos hacer, aunque esto no sea dormir. Es entonces que el living se convierte en el albergue perfecto para leer, para disfrutar de una película preferida, para poner música y bailar en soledad, y tantas otras cosas que quienes quieren hacer de su casa su verdadero lugar saben valorar. Por todo esto es tan importante que el living sea de verdad como la persona que lo vive.

Hacé del living tú living

Vamos a ir parte por parte viendo qué es lo necesario para hacer del living un sitio ideal. Porque no se trata solamente de llegar a éste y empezar a vaciar las cajas con las cosas que creemos que podrían o que tendrían que encontrarse en este ambiente de la casa.

Al pensar en el living, podemos tranquilamente pensar en una serie de elementos indispensables que un poco hacen a lo que es éste como ambiente separado: sillón o sofá, mesa ratona y lámpara. En segunda instancia y si el presupuesto es suficiente, se puede pensar en una televisión, en un equipo de música y mesa para éstos. Y, además, se puede profundizar y pensar quizás en una alfombra de living, en una biblioteca (o en su defecto en estantes), elementos de decoración y tal vez obras de arte.

Cuando emprendemos la búsqueda de la incorporación de los muebles en el ambiente, podemos abarcarlo de diferentes formas. Por ejemplo, si nos gusta la estética previa del ambiente y los colores con que cuenta y tenemos el dinero para comprar muebles nuevos ya que no los hemos traído con nosotros, lo mejor es elegir muebles que puedan combinar bien con los colores del entorno. Eso nos va a ayudar a dar lugar a un espacio armónico en el cuál sentirnos cómodos. En caso contrario de que contemos con los muebles pero tengamos la posibilidad de pintar el lugar antes de acabar de instalarnos, lo mejor es invertir los modos pero con la misma noción: pintar de forma que el entorno combine bien con los muebles y sea un espacio tranquilo y apacible.

Esto mencionado con anterioridad puede profundizarse especialmente si se trata de un ambiente abierto que se dirige a la cocina. Allí lo ideal es que todo el entorno pueda combinar de una manera. Pero no es necesario que todo tenga el mismo color, sino más bien que se pueda generar un buen clima de armonía.

El interés que ocupa cada elemento

Cuando pensemos en la forma y el lugar en el que vamos a disponer de cada una de las cosas, tenemos que elegir un elemento clave o central que se resalte. Claramente, así como cuando se habla de un dormitorio este va a ser la cama, en el living se va a tratar nada menos que del sillón o los sillones. Una vez que se decida dónde se va a colocar éste, se va a poder disponer del resto de la habitación.

Cuando se trate de poner la mesa ratona que acompaña al sillón, ésta debe ser proporcional al tamaño del mismo. Sería un error, por ejemplo, que la mesita sea mucho más grande que el sillón de largo. Luego, se irán colocando el resto de los muebles teniendo a éste como epicentro. Lo importante que se debe tener en cuenta es que debe ser buena la circulación que se puede tener en el interior del living. Esto quiere decir que, en caso de que el ambiente sea realmente muy chico, quizás lo mejor es colocar menos cosas, a fin de que no sea complicado ni tampoco incómodo poder pasearse por los distintos metros cuadrados o estar corriendo el riesgo de chocarse con los muebles.

Lo que debemos pensar es que todos los elementos que coloquemos en el living puedan ser capaces de dialogar entre ellos. Es decir, no se trata de que todo parezca ser igual, sino por el contrario que las diferencias puedan complementarse como se debe. El living debe ser un espacio armónico, tan limpio para relajarse uno por su cuenta como para invitar a las personas y que éstas se sientan como en casa.

Pero además es importante que el living mantenga la esencia de quien lo habita. Y seamos sinceros, ¿quién no quiere que alguien conocido entre en su casa y le diga “este lugar es muy como vos”? Todos lo queremos. Y allí es donde cumplen un rol fundamental los adornos, los cuadros, los libros. Cada persona sabe qué es lo que prefiere priorizar, lo que le hace bien, lo que le gusta más, lo que más usa y más valora. Todo eso debe poder reflejarse. Pero, nuevamente, no se trata de apilar un montón de cosas y que nada se note, sino más bien de poder hacerse un lugar para eso que se es.

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